En el año 1924, cuando el Comité Olímpico Internacional celebrada en París, Francia, las Olimpíadas, el insigne caballero francés RUBEN ALCAIS fundaba el Comité Internacional de Deportes para Sordos (CISS) y simultáneamente los Primeros Juegos Mundiales para Sordos con la participación de 6 países. Este movimiento deportivo, amparado en los principios inmutables establecidos por el Barón Pierre De Coubertein, quien al principio tenía un aspecto inocente, casi risible, fue cobrando fuerza en los sucesivos Juegos Mundiales de Sordos y para el año 1957 Argentina, Chile y Uruguay fueron los primeros países de Latinoamérica, en ser admitidos por el CISS.